Llore, la enfrente y me reí.

¿Estas triste?, que le pasa a tu corazón –así me dijo ella-, no la miré a los ojos pero si sentí su brazo sobre mi hombro y ahí descargue toda esa tristeza y lloré por muchos minutos frente a ella. Después la mire fijamente a los ojos, la enfrente y le pregunte porque a mi, porque todo me paso en el mismo momento, será que sí existe otra vida y estoy pagando mis errores cometidos en otra dimensión. En sólo dos semanas he experimentado tantos sin sabores, –ella me contestó que todo esto era necesario para crecer, para algún día no cometer los mismos errores-no fue suficiente su respuesta, seguí llorando hasta ver mis ojos muy rojos y mi rostro mojado de lagrimas, volví a preguntarle por que a mi, porque ahora y termine riéndome, vi que mis ojos estaban muy brillosos y que a quien tenía en frente era a mi misma, reflejada en un espejo, no estaba loca, sólo me escuchaba a mi misma y me di cuenta que después de llorar los ojos se ponen brillosos, al menos gane algo desahogando mis penas.

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