Ella Instinto Femenino Literatura

III…

-Hola
-Hola Monserrat
-Si, le puedo ayudar
-No me recuerdas!!!
-uummhh no!
-Manuel Gilep
-No puedo creerlo, estas tan diferente, hace 10 años que no te veía, tienes barba, barriga, estas calvo. Pasa, que gusto verte (una risa picara y carcajadas constantes estaban presente).
Al final de la noche Manuel y Monse se habían contemplado como se hace con la pintura de un gran artista. Se tocaron como hace un maestro con su escultura,

hicieron el amor hasta quedar extasiados y vencidos por el sueño, en aquel sofá rojo durmieron los dos abrazados y vencidos en aquella pelea de amor.

Manuel un prestigioso Doctor, llego de vuelta a unos brazos que siempre lo esperaban y que el recordaba con una fuerza increíble, fuerza que lo llevo a pedirle el divorcio a su esposa, una mujer que se había dedicado en su matrimonio a servirle y atenderle como toda una sirvienta, pero que un día olvido que un hombre necesita hablar, tener sexo y sobre todo sentir que tiene una esposa, no una mujer para limpiar la casa. Así llego este hombre con la tristeza de desprenderse de una casa donde por años había sido su refugio y que dejaba para volver donde Monse esa mujer que a pesar de parecer una muñequita de cristal, era tierna y ruda cuando era necesario, sensible pero sin exagerar, hablar era una de sus mejores virtudes y tenia la magia de cambiar el humor de Manuel en fracción de segundos. Allí estaban como dos niños que intentan enamorarse, fue como si la vida le diera la oportunidad de volver a comenzar, pero Manuel no le pregunto a Monse por su vida, solo planeo la de él sin saber quien estaba al lado de ella…

 

Monse hablo todo el día con Manuel, las horas pasaron y ellos no lo percibieron. Entre sonrisas, tragos y recuerdos aquellos dos revivieron aquella pasión que un día juntos fusionaron, con la diferencia que una vez este fue un amor más ajeno que de aquella mujer y hoy había llegado divorciado y ante una mujer que diez años a atrás solo lo había amado como se ama a un hombre ajeno, con la incertidumbre de que algún día dejara de tomar las llamadas, no contestara el correo y

la ciudad no volvera a juntarlos.
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