MUJER DE MAR

images4.jpgCamino despacio y mientras miraba el mar soltaba la ira. Ella no acostumbraba a pensar mucho las mismas cosas, siempre pensó que los problemas mientras más los mencionabas terminaban como el estiércol con peor hedor. Ella camino descalza, soltó su alma, libero la rabia, lloro por ella, por los días perdidos y las horas desperdiciadas, por las energías gastadas y las caricias perdidas. Cada recorrido de una lágrima era el desliz de una emoción olvidada. Mientras caminaba yo la miraba de espalda, su pena era mi pena, su dolor agobiaba mi alma. Sus hombros estaban erguidos, parecía que cada sorbo de aire de mar la llenaba de energía, la revivía y la sacaba de esa muerte fugaz que segundo atrás había vivido. La brisa tocaba su rostro y movía su espíritu. La arena marcaba sus huellas y el mar borraba sus dolores. Despacio se desnudo, recordó aquella leyenda que dice que el mar cura las penas, mojo sus pies descalzos y con los brazos en sus senos entró al agua, estaba fría, ella temblaba. Sus lágrimas se fundieron con el mar, y desde ese instante ella ya no es ella, ahora soy yo.

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