SOÑAR DESPIERTA: Novela 1/300 Páginas

Es sabido por todos que una mujer exitosa tiene dificultades para conseguir un hombre. Marce era la mujer ideal para cualquier hombre. Ese ideal que era exactamente el que hacia que fuese una mujer soltera. Profesional, con un salario que superaba el triple de lo que ganaba cualquier pretendiente. Ella era un encanto, donde llegaba era mirada por todos, su elegancia la hacia sobresalir. Un día toma un avión sólo con las ganas y el deseo de triunfar metidos en una maleta.

A sus treinta años lucia una figura envidiable sin ser perfecta. En sus años de adolecencia no fue una muñeca, fue una mujer normal con unas libras de más y una carga de inmadurez que sólo los años hicieron borrar, convirtiéndose en dueña de unos años bien vividos y un estilo de vida envidiable por cualquier mortal. Su vida era interesante, esta mujer había emigrado en busca de un sueño a Italia, no precisamente con los propósitos que cualquiera hubiese pensado, una mujer caribeña en Roma,- tal vez buscaba prostituirse-, pero no, ella fue en busca de lo que muchos dejan atrás -sus sueños-.

Su juventud fue normal para no decir complicada…. tenia una familia que abrumaba sus días, siempre puso sobre sus hombros responsabilidades ajenas. Su vida le importaba menos que la ajena, había nacido con una vocación de servicio que le daba un matiz de tonta a su existencia.

— Querida Marce –le dijo el dueño del piso donde vivía-, como has venido tan lejos, a un país donde no conoces a nadie. Floren puso cara de tristeza.

—Ay Floren vine a este país detrás de algo de muy importante, mi sueño.

—Un sueño, sólo esto te trajo hasta Roma.

—Floren, ese sueño es mi razón de ser, desde niña sueño con llegar a ser una gran diseñadora, el diseño siempre ha sido mi musa y estoy aquí para ser más que una estudiante, una diseñadora que se conozca en todo el mundo, que en las grandes pasarelas se lleve mi sello y se conozca mi marca.

—Y como llegaste hasta aquí.

—Es una larga historia. Que te parece si nos tomamos un café mañana y te cuento un poco de mi vida.

—Listo, mañana recuerda que se cumple la renta.

—Si ya lo sé, descuida, te pago en la tarde después de venir del instituto de diseño.

—Bien. Así me muestras tus nuevos bocetos.

—Perfecto, besitos, hablamos mañana.

Marce había encontrado en Floren, un señor de unos sesenta años, un apoyo importante y un estimulo para hacerse fuerte en un país lejos de su realidad y de su cultura, el había contribuido que sólo en un año, el Italiano fuese para ella su segunda lengua.

Continua…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s