Instantes…

 

 

 

 

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A veces no nos detenemos a mirar nuestro interior, a contemplar nuestra alma y lo que de verdad son nuestras prioridades. A veces los días nos pasan y es como si nada quedara en nosotros. De hecho nos pasan los años y podemos contar con una sola mano cuando hemos dicho un te quiero. Peor aun nos pasamos mucho tiempo dando consejos que nunca hemos aplicado a nuestras vidas. Nos entregamos a gente que no nos merece, amamos a quienes no nos aman y de hecho estamos con quienes no amamos. Y aun así la vida sigue y las historias se repiten. De hecho bajo mi aparente madurez me he dado cuenta que me ofrezco sin esperar en forma reciproca. Que he aprendido que aliviar los temores de otros me enseña a aceptar con gratitud cuando alguien alivie mis penas. Hoy nadie queda en deuda conmigo, mi ayuda, mi amor, mi incondicional amistad o lo que sea que entregué lo hago de corazón, nadie debe devolver o sentir deuda alguna. Hoy he aprendido que de verdad admiro la fuerza natural de mi carácter. Hoy confío en mis instintos y dejo aflorar mis dudas.

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