Ninfomana, adicta o mujer…

 

Nuestra cultura promueve abstinencia sexual como una condición moral correcta y como parte innata de la evolución humana, castigando aquellos que se atreven al goce sin límite de su sexualidad. En los medios de comunicación aun en la modernidad de este siglo hablar de sexo es censurable y sólo bien visto en boca de los expertos, que de hecho podrían ser tan cerrados como mismo hemos sido criados. Perverso es un término común a cualquiera que hable de más sobre sexo. O peor aun podríamos oír maniático, ninfomanía o cualquier calificativo que salga en el momento. Hasta cuando se seguirá controlando nuestros impulsos naturales, cuando evolucionaremos a criterios sanos para disfrutar nuestra sexualidad. Cuando diablos podremos hablar de sexo sin sorprender el rostro. Estamos claro que en los valores cristianos se apegan mucho a costumbres antiguas y verdades absolutas según sus criterios, que son poco objetivos y sobre todo cargado de juicios y valores morales que no son precisamente los más parecidos ni a la verdad ni a la ciencia.

Una mujer por tener varias parejas no es ni una enferma, ni una degenerada y mucho menos una ninfomana, sólo en mentes pequeñas y cerebros atrofiados puede entrar este criterio. El deseo sexual ahora se quiere medir por los críticos, médicos o estupidos.

Es el colmo que haya quienes hablen del deseo sexual como si existieran parámetros para aumentarlo o disminuirlos según la estabilidad mental. Como humanos nuestro deseo sexual es variable y depende de muchas condiciones, no creo que sea sensato hablar de enfermedades sólo por aumento del deseo sexual como hacen muchos psicólogos al hablar de ninfomanía en las mujeres. El deseo sexual varia en los humanos de forma muy variable, lo que para unos es excesivo para otros puede ser normal. Ninfomana se ha convertido en la palabra comercial más morbosa y atractiva para vender. La mejor frase que he escuchado es la de Alfred Kinsey que dice que una ninfomana es ¨ Alguien capaz de tener más sexo que tú ¨. Como mujer estos temas me inquietan por que en nuestra sociedad machista estamos con hombres que después de un orgasmo se quedan dormidos y sus mujeres muchas veces se quedan con ganas de sexo, pero lo callan.

No es extraño que necesitemos al menos tres orgamos, pero a veces ni el primero llega a consumarse. La insatisfacción es una condición normal de la mayoría de las mujeres. No creo en patologías sexuales, eso de ninfomanía me sabe a mierda, creo en mujeres que hemos deliberado nuestra sexualidad, que la disfrutamos y la reconocemos. ¿Qué hay de patológico en esto?”

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3 Comments

  1. COMO TU DICES ”ESO DE NINFOMANIA ME SABE A MIERDA” PUES A MI TAMBIEN ME SABE A MIERDA ,A DISFRUTAR DE UNAS RELACIONES PLENAS.

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