Ssshhhhh no digas nada.

Romperé las reglas. Ya te había dicho no me gusta que me limiten. Siempre termino en el mismo dilema. Quienes por instantes han intentado amar a esta rebelde sin causa terminan detestando verse retractado en algunos escritos. Pero como les digo que es inevitable, que escribo para no perderme y me inspiro para reencontrarme. Que en mis letras hago un intento vago por ser utópica y aterrizarme de un soplón. Que no digo todo lo que soy, sino lo que me falta, lo que me sobra y lo que me da la gana. Que una de mis imperfecciones es que no puedo vivir sin escribir. Como te hago entender que la vida muchas veces ha mutilado mis sentimientos y que la única forma de reencontrarme con ellos es evitándolos. Por si lo olvidas me siento una mujer nueva, lo soy desde que descubrí que no hay limites para ser, ni patrones para vivir.

Que he construido mi vida más allá de los límites impuestos por mi sociedad y que me he dado el permiso de explorar todas mis posibilidades, por favor no pongas reglas. No soy ni un simulacro de perfección, tengo tantos defectos que a veces se me ocultan las virtudes. No pretendo que me entiendas, si es eso lo que intentas te adelanto los resultados, será un verdadero desastre. Olvide decirte que he sido autosuficiente toda mi vida, o la mayor parte de ella. Algunas veces por placer otras tantas por necesidad, no te enojes si algunas veces finjo no necesitarte, entiende la costumbre nos marca y nos arrastra. Lo único que puedes hacer con esta mujer es amarla; entenderla y comprenderla es como vagar por el mundo detrás de las burbujas que sueltas desde un décimo piso.

En las relaciones siempre comenzamos como en los cuentos de hadas, castillos, princesas, emoción, cero inconvenientes, luego salen los monstruos, duendes malos, brujas y hasta mentiras. Amo la magia de los primeros encuentros, esos que van marcados con la magia de conocerse, con la complacencia de quedar bien, con los halagos a las virtudes, con las miradas que dicen todo. Pero la magia es como el primer bocado de un pastel muy dulce, después de un rato puede empalagar sino lo sabes combinar. No quiero ser muy dulce que tengas que parar, ni tan suave que no te inmutes ante mi presencia. Disfruto tu compañía pero olvidemos las reglas, porque aun no me han enseñado los manuales de cómo ser o actuar después de.

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3 Comments

  1. “Pero la magia es como el primer bocado de un pastel muy dulce, después de un rato puede empalagar sino lo sabes combinar. No quiero ser muy dulce que tengas que parar, ni tan suave que no te inmutes ante mi presencia.”

    *************************************************

    Cuidado, que el miedo no te merme.

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