Furia Infernal.-

 Desde que recuerdo mis primeros años de vida, aprendí que era posesión. Decir mío me deleitaba. Y desde entonces siempre he asignado la palabra mío a las cosas que me pertenecen, y comparto si quiero. Por eso mismo soy celosa por instinto y pura costumbre. Ser celoso es la reinvindicación del vicio de la posesión. Los celos han sido desde siempre un argumento útil y fértil para quienes escribimos. Y no en vano ha sido una de las grandes desgracias de la humanidad.

Particularmente en mí provocan una ansiedad incontrolable. He tenido que entender que los celos son ese miedo que se siente ante la posibilidad de perder lo que se cree tener. De hecho  en los celos hay algo de innato. Pues celamos hasta a nuestros padres, nos duele compartir su amor y atención. Los celos es uno de los estados en los que mi raciocinio disminuye.

Así como suelo ser de apasionada lo soy de celosa. Con una extraña condición y es que lo oculto. Ellos me matan y me dan mucha rabia, pero trato de canalizarlo de la mejor manera. Es un sentimiento que detesto, que me paraliza. No creo que en mis celos haya nada de patológico, pero me permiten hacer un choque con la realidad y entender que como humanos debemos desprendernos del ego y soltar antes que querer atar.

Lo sé los celos no son amor, no lo usaré como un argumento literario. Es un fallo mío y de mi falta de virtudes. Lo extraño es que me siento una mujer tan centrada que cuando aparece una escenita de celos se me derrumba el perfil y cambio los criterios. Creo que más que amor detrás de los celos hay mucho temor al abandono, a la soledad, sentimientos de posesión mal canalizados, dependencia, inseguridad propia y uno que otros asuntos insulsos que prefiero tratar en mi propia habitación bajo mi propia loquera: yo misma.

 

P.D. Debemos comunicar nuestros sentimientos a la persona que ha generado nuestros celos, especificándole claramente las conductas que nos hacen sentir celosos.

3 pensamientos en “Furia Infernal.-”

  1. Los celos son la cara triste del amor.
    El egoismo reducido a sentimientos en el bar animado solo por la orquesta de los ahorcados,como dice Sabina.
    Los celos son los sicarios del amor, como dice, desde la inentendida Colombia, León Octavio.
    Nadie es de nadie.
    El amor no puede ser la relación de confianza entre el presidiario y sus guardianes.
    Los celos tienen en el sello de la exclusividad, su equivocada razon de ser.
    Cuando celamos reducimos la magia del amor.
    Y transformamos en un preso condicional, el ser amado.
    La pasión que generan los celos, despinta toda ilusión del amor bien entendido.-
    Lo amado no es del amante.
    Lo amado es del amado.

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