Te vas con el año: hombre de chocolate relleno de vinagre

Amores de hoy sí y mañana no. Esos que te dejan sedienta hasta que la suerte vuelva a repetir el encuentro. Deberían ser amores prohibidos a la salud. No creo en esos encuentros de migajas, que postergamos por años, sólo por el temor a sufrir después de partir. Pero el daño es mayor que la enfermedad. Nos viciamos de amores inservibles, que nos envenenan el alma, que nos cierran caminos, que nos mutilan sentidos. Amores que no son amores, son simulacros. Son amores cojos de patas falsas.

No volveré a querer para mendigar amor. No romperé las promesas de olvidarte, de no verte más, de no pensarte. Juro no volver a evocar tu olor. Haré de cuenta que haz muerto con flores. Así como este año se lleva muchas cosas, ahí estas tú encabezando el viaje. Te dejo a la suerte, a  mi distancia y al olvido. Pero antes pido perdón si ante este amor te entregue demasiado, si ante mi entrega estaba disponible en exceso a tu gusto de escasez. Disculpa si por pedir encuentros hacías el enorme sacrificio de deleitarte, de gemir y hasta de poner cara de satisfecho. Perdón por amarte y no alejarme cuando entendí que lo nuestro era un amor ligero, débil y sin capacidad de planear un nosotros.

Borra mis recuerdos, piensa que nunca sudé debajo de tu cuerpo, que nunca me viste gemir, que no era yo la que pedía más, olvida que te busque sólo para volver a sentir tu cuerpo debajo del mío. Me retiro con la certeza de haberte disfrutado tanto como quise. De haber obtenido los orgasmos más placenteros, esos que unen amor y sexo. Gracias por abrir la puerta cada vez que mis ganas te pedían y que como buen cobarde no te negabas. Gracias por no haber repetido nunca un te quiero, eso hubiese sido suficiente para seguirte amando unos años más. Tu frialdad, tu dejadez, tu indolencia ante mis sentimientos han sido suficientes para ayudarme a superar este amor inservible. Use la mejor terapia, use los últimos encuentros para dejar mi sello, para despedir mi cuerpo, para decirte adiós aun sintiendo.

No haré de cuenta que no exististe, porque a la memoria no se le miente. Le diré la verdad, no seré diplomática, le susurraré al oído que me enseñaste que se siente tener un hombre sólo para acostarte con él cada vez que quieres, para decirle te amo y que no conteste, para perder todas las expectativas y renovarlas con la esperanza de la frase mágica “algún día será diferente”. Hoy es el día, ya no te necesito, alguien más suple mis carencias de afectos, pero no con encuentros sino con amor, adiós.

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