La Princesa y el Sapo

 Me encantan los cuentos de princesas y caballeros andantes. Fui de esas que papi le contaba cuentos. Creo que es uno de los hábitos más sanos que puede conocer un niño. Me deleito ante las películas de Disney sin complejos ni vergüenza. Hace una semana fui con una sobrina a ver la Princesa y el Sapo, (The Princess and The Frog).

Me encantó, aún creo en hacer crecer la creatividad de los niños a través de historias que los ilusionen y que los ayuden a disfrutar de su infancia. Pues pronto vendrá  la adultez  donde la magia se va y la realidad abruma. Aunque me gusto la película creo que hasta en los cuentos de niños se quiere pincelar de a poco la realidad de los adultos. Ellos han cambiado las historias de los cuentos reales con versiones más mezquinas y modernas. 

Entre los personajes vi plasmada la misma realidad de todos los días. La película está ambientada en la década de 1920 en Nueva Orleáns. 

 Tiana es la protagonista,  una chica negra de clase baja que trabaja como burra cocinando en un restaurante, para algún día tener uno propio. Lo mismo de nuestro día  a día, trabajar sin parar con el sueño de tener algún día algo nuestro. Hasta ahí enseñamos a los niños a que si no han nacido como la auyama, con la flor en el culo, tendrán que rompérselo trabajando en un sociedad que cada día tiene menos empleos y oportunidades. Tiana como no tiene sangre azul, ni es hija de un funcionario pasa más trabajo que un forro de carro. Esta vez la princesa no sólo es negra,  parece ser que por lo mismo no le toco esperar al príncipe, no quedo exenta de pasar trabajo, ni encontró a nadie que la salvara en su castillo. Ella es como todas las mujeres que conozco, me incluyo, sólo piensan en trabajar, trabajar y trabajar. La pareja será después, no hay mucho tiempo ni espacio para soñar. 

Naveen es un príncipe cuyos padres les han quitado todo o que en buen dominicano no tiene un centavo. Y su mayor deseo es casarse con una princesa o conseguir un trabajo, que novedad, a eso aspira la mayor parte de la población. Encontrar una pareja que le satisfaga sus necesidades económicas, cruel, pero cierto. Naveen prefiere casarse antes que trabajar y decide conocer la hija de un millonario, por supuesto rubia, que habla como niña fresita, de esas que dicen “ósea” en nuestra sociedad. Este príncipe es como los caballeros que me rondan aspiran a encontrar a una mujer que los ayude económicamente, es de esos que se niegan a comprometerse, liberales en exceso y odian los compromisos. Más bien buscan una princesa de mucho dinero y pocas demandas. 

Creo que la magia esta, pero aterrizada. Enseñando que ni en lo cuentos se consigue nada fácil. 

 

 

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