General Mujeres Nosotras

No somos malas, eso es un mito.

 La sociedad propicia la rivalidad entre nosotras, como si esto fuera necesario para la supervivencia de la especie y lo más grave de esta competencia es la desvalorización de las mujeres por las propias mujeres.

Desde niñas aprendemos a competir y después de adultas seguimos en la misma lucha, nos desvalorizamos y nos creamos inseguridad con respecto a otras mujeres. Creemos que las mujeres de nuestro alrededor son amenaza o enemigas en potencia. Entre nosotras hay  muchas tensiones. Rompamos de una vez por todas esos enfrentamientos históricos que nos ponen como malas. Nuestras aspiraciones y necesidades suelen entrar en conflicto, lo que hace que casi siempre germiné la rivalidad entre nosotras.

Los paradigmas sociales muchas veces nos enfrentan a nosotras mismas. Lo admito muchas veces soy misógina de forma involuntaria e inconciente, lo he aprendido como parte de mi cultura.

A veces me pregunto que llevamos en nuestra cajita de miserias. Debemos descubrir cuales son esas mezquindades, que hemos adquiridos por ser parte del mismo género, es más fácil exponerlas que ignorarlas.

Las mujeres deberíamos agregar a nuestras palabras favoritas “complicidad” es lo que necesitamos para ser más solidarias y unidas entre nosotras. Soy incapaz de permitir que se hable mal de una mujer delante de mí, lo he hecho como un hábito que me enorgullece propagar. Apoyarnos y defendernos podría ser un bálsamo ideal para combatir la mezquindad que prima de mujer a mujer. Las mujeres no somos amigas por naturaleza.

Nos encontramos en una sociedad construida por y para hombres, estamos luchando por un triunfo que no hace más que masculinizar, en el peor de los sentidos, nuestro comportamiento. Me gustaría sentir que los matices van cambiando, que la rivalidad disminuye y que la complicidad aumenta. Instinto Femenino surgió como un vehiculo para contribuir a la solidaridad femenina, para que todas las que somos ciudadanas del mundo pudiéramos estar orgullosas de ser mujeres.

Si pudiéramos comparar el agua con café juraría que ha a través de la historia esta rivalidad ha tenido sentido. Estos patrones no nos pertenecen. Nosotras si sabemos ser solidarias, apoyarnos y porque que no, ser cómplices. Que desde hoy cuando te vayas a referir a una mujer lo hagas con respeto y por supuesto que levantes tu voz cuando alguien intente hacer lo contrario. Nosotras no somos enemigas somos mujeres.

 

Inspirado en libro de Carmen Alborch, Malas.

 

 

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Un comentario

  1. Bueh es muy normal las mujeres desde que ven a otro lo primero es que piensan en rivalidad incluso de forma particular la mayoria de mis amigos son hombres y es que muchas de las cosas que dices tienes razon..

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