Secretos bien guardados.

Tomada de Google

 Para la gran mayoría de hombres las mujeres somos un elemento escrito en Mandarín codificado. Nadie entiende lo que sentimos o necesitamos. Hay algunos que creen tener una mujer al lado satisfecha y feliz, pero en realidad la mujer que llaman “sumujer” se siente vacía e incomprendida.

Parece que hay algunos caballeros que nadie les ha dicho que odiamos que nos ignoren, que huyan después de una discusión y que vuelvan con cara de “yonofui” como si nosotras fuéramos computadoras después de presionar delete.

 Hay hábitos que me atreveré a confesar. Las mujeres somos capaces de interrumpir cualquier actividad para llorar descontroladamente. No importa lo que haya pasado nos dan ataques de lloros. Aunque tal vez nunca entiendas el motivo, créeme era necesario llorar. Ellos prefieren pensar que somos unas locas y no acaban de entender como estamos llorando si estábamos “tan bien”. Ni crean esto no se asemeja algún ataque de demencia, es un ataque de emociones, donde la razón pierde autoridad y la falta de sentido común nos embarga.

 Las mujeres somos mentirosas cuando se trata de decir cuanto pesamos, que talla somos de ropa interior, volvemos a mentir ante la pregunta de si queremos postre, después de haber dicho que estábamos a dieta,  seguimos mintiendo  cuando nos preguntan la edad, cuantos novios hemos tenido; porque algunos lo olvidamos, otro no llegó a esa categoría y algunos duraron tan poco que no califican.

Espero que las mujeres que me leen no se sientan delatadas ante mis apresuradas confesiones femeninas. Los hombres no se hacen una idea de lo que  hacemos después de la primera cita. Casi siempre comemos poco y llegamos a casa con una bendita hambre. Sólo para que él no piense que comemos como cerdas.

 Nosotras amamos la discreción en los hombres. Pero somos tan desbocadas que no hay nada que nos reservemos en las charlas nocturnas entre amigas. Las confidencias vuelan como secreto soltado en barrio. No queda intimidad en nuestras relaciones después de una tanda de amigas. Los hombres son incapaces de descubrir el nivel de indiscreción de que somos capaces en las tertulias femeninas. No se sorprendan si una amiga alguna vez le mira mal, eso fue que recordó alguna barbaridad que le hiciste a su amiga. O peor aun que le molesta que seas impotente y que su amiga te aguante.

Lo sé somos seres especiales, de esos que hablan bajito al lado de su amorcito y en casa vociferamos como carros viejos, esas mismas que no decimos malas palabras pero en medio del tráfico bajamos el cristal y voceamos tres ¡@#$%^^&&*, somos así mujeres, indescifrables, encantadoras y auténticas.

8 pensamientos en “Secretos bien guardados.”

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