Amores Asimétricos

Me parece que las relaciones tóxicas han sido el fruto de la mal crianza que se nos ha dado a las mujeres. Mantenernos en el error es una decisión que envenena nuestro cerebro social, nuestra autoestima, y nuestro sentido de plenitud. La mayoría de las mujeres nos hemos mantenido por tiempo en una relación dañina, algunas por no conocer las herramientas para abandonar, otras porque socialmente han aprendido a ser cobardes cuando se trata de vivir plenamente y la mayor parte por no querernos.

A veces conoces a alguien y lo que ves esta muy distante de lo que es. Con el paso del tiempo nos hemos aferrado a una estatua de concreto que está muy distante de ser el humano sensible que nos enamoró. A veces nos persigue un monstruo que se llama “temor a estar solas”. Sí, lo conozco muy bien me asustó durante muchos años, me hacía persistir en el estiércol por temor a no tener quien me llame amor.

Las mujeres desde que nacemos deberíamos aprender, antes que amar, a como cerrar las relaciones peligrosas y castrantes. A veces caemos en relaciones con sentimientos pervertidos muy distantes de un amor real y sano. Pasa mucho tiempo antes de que nos demos cuenta de lo que estamos viviendo.

Muchas creemos que violencia es pegarle a una mujer.  Y va más lejos que en ese sentido, es violencia persistir en una relación de desamor, manipulación, de dualidad, de angustia constante, de incertidumbre, de sometimiento; esos sentimientos que casi siempre van matizados de una capa de amor ligero, pero constante. Esa que sirve para darnos cuenta que después que decimos lo mal que nos sentimos cerramos la frase diciendo “pero es que él me quiere tanto”.

El maltrato emocional es más común que el físico. Es ese que le restamos valor, que justificamos, que callamos. Que comienza desde el noviazgo, pero que la inmadurez esconde como hierba en un círculo de estiércol. Ese que comienza justificándolo todo y echándonos la culpa a nosotras mismas.

Cuando nos enamoramos perdemos el sentido de la realidad. Deberíamos propagar una enamoramiento racional, ese que ama, pero conoce los defectos, ese que se entrega pero no crea dependencia, ese que sostiene, pero no se apropia del otro, ese que une pero no le quita la identidad a ninguno. 

No dejemos que el amor se convierta en una patología. Aprendamos a dar fin a lo que nos hace daño y si no podemos busquemos ayuda. No esperemos a ser un número más de la cifra de mujeres que han sufrido violencia de género, o de aquellas que han quedado en la historia de quienes las amaron, y que sólo han servido para ablandar los corazones de quienes no creían que por un amor patológico se podía matar; y hoy descansan en un cementerio local de alguna ciudad.

 El amor no provoca ansiedad, descontrol, amenaza, inseguridad, desesperanza, duda, ni ninguna palabra que genere intranquilidad.

No debemos temer nunca a una separación, hay que aprender a decir No, en el momento preciso y antes de que sea la vida quien te diga que no, que no hay tiempo, que es muy tarde, que te has ido.

Las relaciones sólo están equilibradas cuando se basan en un yo gano y tu ganas. Y son tóxicas cuando yo pierdo y el gana. En el amor las patas cojas no existen. La asimetría no se acepta en relaciones de pareja, esa es una posición para perdedores.

El amor es un juego de ajedrez hasta un peón puede ganar si con el se hacen buenas jugadas. 

3 pensamientos en “Amores Asimétricos”

  1. De acuerdo en todo amiga, ser una verdadera mujer, osea con una felicidad plena nos cuesta si se vive bajo ciertos parametros establecidos por nuestra sociedad!!!!

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