Miseria

Por: Hilda Arzeno

Salí justo a la media noche, después de ver una película, en aquella plaza  frecuentada más por los mirones de vitrina que por compradores en potencia.
Bajé al parqueo y en el silencio de aquellas estructuras de concreto decidí sentarme a escuchar unos minutos mi propia conciencia, a veces la prisa no me deja transpirar.  Pase unos minutos como nerda y con ínfulas de alguien que pregona de meditar, salí, a menos de cien metros me encontré con un semáforo lleno de carros, cada vez más la madrugada se nos acerca y nos preocupa menos. Viernes, él estaba limpiando los vidrios del carro de mi derecha, con un ímpetu que era normal en un niño de siete años, terminó, se acerco al cristal y se quedó a esperas de unas monedas. Me paralicé, me pregunté en fracción de segundos donde esta mi conciencia social, la ajena, sus padres, las autoridades, nuestro gobierno inservible, me pregunté tantas cosas que el semáforo cambio y alguien me tocaba bocina.

No avance hasta que no seguí sus pasos y logré verlo al otro lado de la calle, a él no le dieron monedas, el carro de mi derecha le paso un buen ramillete de uvas y el niño cruzó como príncipe con corona en manos, le vi el rostro. El esperaba algo y le dieron más. A eso estamos acostumbrados a saciar nuestras miserias dando algo para quedarnos en paz. Ayundando un mal día a un niño de la calle, a un ciego  a cruzar la calle y desde ese día nos olvidamos de que nuestras leyes no funcionan, de que la desigualdad nos abruma, y de que somos  gente solo cuando un politico necesita votos. Yo no aspiro a un país de maravillas, pues tendría que comerme un hongo o darme un pase para estar como Alicia en el país de las maravillas.

Doce de la media noche, a esa hora casi siempre si no hay salida estoy dormida, en una cama cómoda, con la comida del día siguiente asegurada, pero así mismo me rompo el alma cuando veo la desigualdad, cuando despierto y veo que ya ni me inmuto ante mi gobierno, que las políticas son nulas, que a los ricos no le importa esta realidad y que a los funcionarios les conviene mantener para volver a realizar campaña y querer cambiar lo que siempre queda: miseria.

4 pensamientos en “Miseria”

  1. Entonces la impotencia te gana y dice que están haciendo lo que tiene el poder y pueden terminar con eso, y yo pregunto será que si hacemos un equipo podemos terminar con los niños que piden o lo que trabajan antes de tiempo???? Quizás si podemos buscamos herramienta, pero antes debemos primero trabajar con los padres de esos niños, lo aceptarán ?? esa es la pregunta del millón…..

    Creó que lo políticos están ocupado en cosas mas importante para ello, cuales serán????

    1. Si estuviera sólo en las manos de los ciudadanos me sentiría peor, pero un problema de estado, de politicas deficientes, de instituciones que no hacen su trabajo y de funcionarios que malgastan los recursos colectivos.

  2. Yo pienso que deben hablar todo el mundo para asi crear conciencia social de todo lo k esta pasando y si nos decimos que nada podemos hacer entonces somos iguales que eso que no aporta…..cada persona pone su granito de arena

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