Verguenza sinverguenza

Por: Hilda Arzeno

Hace días alguien me pregunto que porque yo escribía tanto de sexualidad. Al parecer esa pregunta deja entre dicho que clase de sociedad tenemos y cuantos prejuicios permanecen. Sigo sin querer asumir que nuestros jóvenes le avergüenza  hablar de sexo, que masturbación le siga resultando una mala palabra y que orgasmos sea algo que sólo se consigue con el paso de los años, con el lujo de la madurez o que sea un tema plenamente masculino.

Cuanto me apena entender que nuestras adolescentes se aventuran al disfrute del sexo y en realidad de disfrute conocen poco, pues con prisa e inseguridad nada sabe placentero. Vuelvo y me pregunto cómo pueden nuestros jóvenes saber  que es una sexualidad sana si ni siquiera sus padres se atreven a llamar las cosas por su nombre. Vagina o pene en este país repleto de tabúes se llaman “Ahí abajo”.

Como podemos desarrollar una sociedad que tiene una tasa altísima de adolescentes embarazadas mientras en las escuelas o colegios de orden católico se reprime la verdadera educación sexual. Cuando nuestras iglesias prefieren hablar de abstinencia cuando en realidad hace años que nuestros adolescentes se aventuran al sexo ligero y sin protección; y es ahí precisamente donde se debe cambiar el discurso y hablar de protección sin tabúes ni pelos en la encía. Y saber que es más fácil educar a nuestros adolescentes con los métodos de prevención que encaminarlos a una abstinencia que es casi nula en esta sociedad de modernismo latente y desvirtuado.

Me pregunto muchas cosas, prefieren los padres que sus hijos le llenen la casa de nietos optando por que nunca se use una píldora del día después en caso de rotura de un preservativo, me pregunto es mejor ver que un hijo se deteriore por una enfermedad que comprar un condón y mostrarle como se usa, o preferimos que nuestras niñas lleguen con la barriga grande y un premio cobrable a nueve meses, antes que decirle que si su pareja no se protege ella tiene derecho a exigirlo. Me pregunto muchas cosas, pero cuanto lamento que los moralista resulten un estorbo y que en medio del camino la desinformación marque pautas y la vergüenza genere vergüenza.

6 pensamientos en “Verguenza sinverguenza”

  1. Wow!! totalmente de acuerdo…por eso nuestro pais y nuestra sociedad nunca va a progresar, hay que llamar las cosas por su nombre, solo espero que nosotros los que tratamos de optar por llamar las cosas por su nombre no cometamos los mismos errores que nuestros padres cometieron con nosotros!!

  2. hola Hilda,
    nuevamente totalmente de acuerdo contigo, soy madre de chicas pre y adolescentes y cada dia de una forma u otra sorteamos el tema de sexualidad que por mas que algunos oculten esta presente en cada situacion que vivimos y que nuestros tabues como bien dices quieren guardar bajo un manto de doble moral.
    queremos y hacemos cosas que no nos atrevemos a confesar y cuando lo decimos se lo adjudicamos a otra persona. yo al igual que tu pienso que si fueramos mas honestos sobre el tema de la sexualidad tuvieramos menos prob. de salud a nivel general.

  3. Creo que tienes toda la razon me da una rabia cuando preguntas algo sobre el sexo y te dicen que eres muy joven ! acaso no saben que lo averiguas en la calle o lo que google quiera mostrarte!

    Sobre la sexualidad creeme me a pasado los hombres piensan que uno es medio facilonga por el hecho de hablar sin inhibiciones sobre sexo…cuando llegan y se dan cuenta de que no es así se quedan como cuando a uno le venden algo y resulta ser otra cosa

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