Perfume Anti-Machista

Soñé con ser princesa, famosa, azafata y porque no hasta puta me atrevería agregar, pero jamás soñé ser ama de casa, encajar en ese concepto machista, abrumador, desmedido y equivocado no encajaba dentro de mis aspiraciones, por momento pensé que hacerme profesional, avanzar en mi estilo de libertad y ganancias a través de mi género me ayudaban acabar con este estereotipo desfasado y un poco matizado de soberbio machismo. Parece que no, que las libertades femeninas no han llevado a un cambio en la percepción del típico macho que nos queda para elegir. No aspiro a un hombre que me mantenga, no aspiro a un ser que me dé ordenes, que me imponga; ganar libertades ha hecho que el nivel aspiracional sea menos tangible, aspiro a un compañero que lejos de imponerme me apoye, que no tenga que ceder sus funciones de ser humano porque el machismo le ha llevado a considerar algunas cosas asunto femenino. No me interesa verme como la madre abnegada que deja de crecer por ser todo para sus crías y que un mal día ese mismo hijo se avergüenza de que mamá prefiriera estancarse y usar una excusa barata para no seguir creciendo. Quiero ser mujer, quiero ser profesional, quiero que mi trabajo y mis esfuerzos me permitan vivir en tranquilidad.

Cada vez más me convenzo de que mientras las mujeres avancemos y los hombres no cambien ese pensamiento recalcitrante de que nos necesitan para lavarles, plancharles, hacerle la comida y cuidar de ellos, cuando eso cambie será cuando al fin ellos entiendan que no queremos un padre sino un compañero, que muchos tienen una larga lista de exigencias y cuando se analizan no ofrecen ni medio centavo de sus exigencias. Tal vez siempre tenga que rectificar que no sé qué quiero, pero que sí sé con certeza que no quiero en mi vida, precisamente nada ni nadie que ante su necesidad imponga sus deseos y mucho menos nadie que para estar feliz a mi lado necesite imponerme nada.

3 pensamientos en “Perfume Anti-Machista”

  1. Buenas Tardes Hilda. 🙂 Cuanto tiempo que no dejaba un comentario por aquí pero me alegra muchísimo encontrarme con un tema que abre tantas “latas de gusanos” de la crianza de los hombres y mujeres de nuestro país. Justo hablaba con un conocido mío sobre los valores reales que recaen sobre la palabra “Matrimonio” en nuestro país. Matrimonio, debería ser una relación de dos, dividiéndose responsabilidades, acciones y tareas del hogar. En nuestro país predomina la creencia de “Me caso para que me atiendan” como si las mujeres fuésemos el reemplazo de sus mamis una vez se encuentran en la disyuntiva de “Soy demasiado adulto para vivir de mami y tampoco puedo atenderme solo”. También el detalle que porque estás casada y no puedes “Echar tus problemas al público” debes de soportar deslices, infidelidades, injusticias dentro de los hogares.

    Ya se y lo he dicho hasta el cansancio que hasta que no haya un cambio social RADICAL en nuestro país, el machismo impera incluso en los pensamientos de los hombres que van subiendo ahora mismo. Al igual que tú no aspiro alguien que me mantenga (tal vez por eso sigo soltera porque soy independiente y se nota que no necesito un príncipe que venga con capa y espada a librarme del terrible Dragón que me mantiene prisionera en un castillo).

    La tendencia de los hombres quedándose rezagados al momento de seguir su preparación profesional es otra cosa que los retrae al considerar mujeres que en verdad les atraen y hasta están enamorados y se conforman con algo de “Menor Calibre” para que según sus padres le enseñaron “La mujer no puede ser mas inteligente que tú y tampoco mas preparada que tú porque entonces nunca dependerán de ti y ahí estará el peligro de tu relación” Esta sociedad necesita mujeres dependientes de hombres para que “la familia” no desaparezca. Es muy interesante como las madres que trabajan llegan igual y hasta mas cansada que los hombres al hogar y tienen que batallar con la cocina, la limpieza, los hijos y hasta la lavandería porque “El hombre no está hecho para eso”.

    Me doy cuenta que a pesar de toda esta Igualdad de Género y feminismo seguimos en algunos aspectos atrasados como si andásemos doscientos años atrás. Nadie aun se ha atrevido a quitarnos nuestros corsés que representan nuestros “Valores anticuados” sobre el hogar, el matrimonio y la familia.

  2. Cada vez que hablan del tema yo tengo que mencionar la canción “Caperucita” de Ismael Serrano, que llama Lobo Feroz a ese hombre que quiere una esposa que le lave, le planche y le cocine. La canción es triste, el papá le dice a Caperucita que “para que sea buena esposa… en la cama y la cocina a de saber alegrar a tu marido… que te atrapa tu destino, que has de ser madre y esposa” y agrega la canción que la pobre Caperucita llora y canta que quiere volar.

    Me sorprende como aun quedan tantos de esos hombres que quieren una sirvienta en lugar de una compañera, que se llenan la boca diciendo que “sacaron a la mujer del trabajo” y después se la vuelven a llenar diciendo que ellos mantienen a su mujer. Dios nos libre!

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