Huele a diciembre

Diciembre suele ser un mes de catarsis en mi vida, siempre lo ha sido y hubo años en los que los que me iba a la montaña a encontrarme conmigo y con mis miserias, hace tiempo que no lo hago. Pero sólo la fecha es suficiente para aquietarme, para hacerme pasar balance de mis logros y fracasos, y cuando hago el listado termino con una lista al lado de metas nuevas, de prohibiciones, de cosas que pudieron y no fueron o de capítulos que prometí cerrar y siguen abiertos. Se  acerca mi cumpleaños y es inevitable comenzar a pensar si con estas dos décadas y pico he hecho lo suficiente o si debo apretar las pilas y hacer más por mí. Coral Marie viene en camino, jamás me pregunte si estaba lista para ser madre, de lo que no tenía dudas era de que esperaba con ansias ese momento y me pregunto que cambiará en la mujer que soy con esta criatura, todos sólo atinan a decirme que voy a ¨madurar¨  y eso sin contar que todos dicen que duplico la edad que digo tener, llegaré a anciana con los buenos deseos. Tener hijos, tener una familia eran cosas que anhelaba con ímpetu salvaje aun cuando todas mis amigas hablaban con orgullo de su ¨fobia al matrimonio¨. A veces creo que el cuento me lo enseñaron al revés, no es tan fácil como pensé, convivir y amar a otro ser día tras día no es tan fácil. Seguir siendo mujer en este camino de ser madre requiere más cuidado, más desdobles. Y ni hablar de que ahora ¨ser ama de casa¨ se convierte en verdad, yo que pensaba que las mujeres modernas, preparadas y harto trabajadoras no tendrían que hacer quehaceres del hogar, pensé que eso de la libertad femenina tomado tan apecho me ayudaría a decir que la casa le toca a él también y resulta que hemos avanzado en teoría, los criterios machistas siguen tan iguales o peores. Esos primeros días de enamoramiento profundo servían para compartirlo todo, pero muchos meses después solo servían para mandar al otro. Y así este 2011 me deja cargada de cosas, bendecida por Dios, con más responsabilidades y con el sabor de que hay cosas que no importan como te la cuentan, tú mismo la vivirás a tu forma y del desencanto al encanto hay poca distancia. Creo que amar no basta, que complementarse debería ser el sinónimo de amor, que el otro debería tener prohibido por decreto querer cambiarte. Amar dejo de ser una utopía para convertirse en el cuento que me toca escribir sin fantasías, sin alabar, con pies bien puestos en el suelo y sin magnificar a ese ser que devuelve todas las mañanas un te amo repetido.

Un pensamiento en “Huele a diciembre”

  1. Bueno mujer la convivencia nunca a sido ni será sencilla, no puede uno vivir consigo mismo, conciliar ideas, pasiones temores, etc, etc. Imagínate tener que lidiar con las de un compañero (a). De allí que muchas relaciones se rompen, El problema es que tenemos muchas teorías en la cabeza, de lo que debe ser el hombre y lo que debe ser la mujer, y la realidad es que todos somos absolutamente distintos. Allí radica lo maravilloso de poder encontrar en medio de esa diversidad al “indicado(a)”. Y cuando lo encuentras nos daremos cuenta que no es lo que esperábamos pero hay algo que nos atrae a esa persona. Es a partir de ese algo pequeño que se comienza a construir una relación, en base al Amor, ¿y que es el Amor?, algo tan sencillo y difícil de hacer. “Dar la vida”. ¿Pero quien puede dar su vida?, nadie ¿verdad?. Allí es donde entra Dios. Pero ese es otro cantar. Pero 12 años de matrimonio, 5 hijos y una esposa linda pero enfermiza, es la experiencia que te podría contar de que el 99 por ciento de lo que se dice es sólo teoría.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s