De soltera a Maga

Lo que extraño de mi vida de soltera, parecería sólo una frase, pero esta tarde se ha convertido en la excusa para hacer catarsis. Extraño la libertad de entrar a casa y quitarme los zapatos sin tener que llevarlos de inmediato al closet, me hace falta tener dónde llamar y preguntar que hicieron de cenar, añoró esas salidas sin horas a la playa a limpiar el alma. Me hace falta el no esperar a nadie, ahora a la hora de la comida me inquieto si él no llega a tiempo a comer mi comida, me enojo si llega tarde en la noche, ahora tengo a quien esperar antes de dormir, todo ahora tiene orden, horario o reclamos.

Mi vida bohemia tenía un sabor especial, el precio compensa todo, mi hija, pero me divierto contando lo que me pasa. Ya no puedo dormir con las piernas abiertas, ahora me toca un lado de la cama y si me descuido un poquito menos. Ya no queda una almohada extra por si quiero abrazos sin retorno. Mi baño ahora necesita estar siempre seco, debo limpiar antes de cambiarme, debo llevar la ropa sucia a su lugar, no puedo dormir después de comer porque hay que limpiar la cocina, que ahora es mía y así un sin número de acciones que me resultan aburridas en mi mundo de casada.

En mí no se dio el patrón utópico de tener una persona del servicio, me tocan los oficios.  Lavar la ropa, la casa, cuidar de mi hija y al final la historia bonita de que valía la pena estudiar y matarse trabajando me serviría para darme algunos lujos y que va, la historia real es otra, caí en la categoría de súper mujer madre, esposa, amiga, hija y todo debo hacerlo sin quejarme, de la mejor manera y ante el mínimo error viene el sermón.

 Quién diablos dijo que hay liberación femenina, hasta aquellas que predicamos el 50/50 caemos en la redes de la realidad, al final esta sociedad patriarcal nos impone mil jodiendas. La vida de casada es un singular espacio para la bipolaridad, hay días que amas y hay días que quisieras llegar al Pico Duarte de rodillas. Hay noches de fuegos artificiales como los del 31 de diciembre, pero hay otras como el primer día de un duelo.  Y ni hablar después de la maternidad las noches de gritos de bebe son femeninas. Mientras él duerme te desvelas toda la noche y el instinto materno te irrita los sentidos y en medio del sueño somos capaces de verlos con ternura y arroparles los pies descubiertos. A la mañana siguiente somos super women y aceptamos que un mal día nos llamen ama de casa con tono despectivo, mala madre por tener que trabajar y dedicar poco tiempo a los hijos, mala amiga porque te anulaste de la vida social o mala esposa porque ya no quieres sexo cuando estas dormida y  si te descuidas a eso le suman un par de cuernos.  Sin pensar que se te quita el deseo cuando él se duerme mientras amamantas. No entendemos que él quiera sexo cuando ya tú estas cansada hasta los tobillos, cuando en medio del sueño la palabra excitarse suena a mala palabra. Y ahora entiendo porque el  ser  madre les toca a nuestro género en medio de todo estamos orgullosas de ser mujeres.

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2 Comments

  1. Pense que esos asuntos habian cambiado algo….con los varones…..despues de 25 años…..si volviera a nacer, lo pensaria despues de los 35……y cuidado….

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