Relaciones Yo-Yo

No se sí usted alguna vez jugo con un yo-yo, por sí no sabe que es fue un juguete que en mi infancia era muy común, en forma redonda con dos capaz simulando un pan de hamburguesa, con el centro disponible para enredar un poco de hilo elástico que permitía que la esfera subiera y bajara. Menciono este juguete porque es lo más parecido al juego de algunas relaciones. Terminar y volver con frecuencia. Muchos dicen que las relaciones mejoran después de las discusiones o que hay matrimonios que son más fructíferos después de una separación. Claro como todo hay excepciones. Mi teoría es diferente, las relaciones se desgastan. Mientras más separaciones más deterioro sufre el amor. No creo en esos amores de distancias repentinas. Cuando una mujer pide un tiempo para aclarar mente dése por enterado de que esa mujer quiere huirle. Nosotras necesitamos estar cerca o casi pegadas al ser que amamos. Cuando buscamos distancia está demás decir que el amor se ha desgastado. Soy partidaria de hablar, de intentar, pero cuando usted lo que quiere es un tiempo sin verle la cara a ese ser, usted debería saber que queda mas de costumbre que de amor. Porque lo que se pierde de vista pierde fuerza. Las mujeres tenemos un gran temor a estar solas, pero aún más a envejecer solas. Y por eso muchas después de un tiempo se dan cuenta que sus expectativas se quedan en la palabra “compañía”. Es difícil pensar en futuro sin unas manos que acaricien tus dolores de espalda o tu cabeza llena de canas. Nosotras pensamos mucho en ese tema iluso de envejecer con algún varón que nos ame aún después de perder la firmeza de los senos. Aspiramos a un amor que no se quebrante por un veinteañera o que no se disperse ante una carcajada de juventud. Creo que nos falta aprender a elegir en nuestra misma sintonía. Te has preguntado si tus amores del pasado buscaban lo mismo que tu. A veces solo pensamos en nuestros planes de futuro, pero tal vez ese otro aún vive en el pasado o sólo quiere pasar el rato. Y no todos los hombres maduran antes de que se agoten tus deseos de ser su compañera. Algunos maduran cuando ya has envejecido. Otros no lo hacen nunca. Aprende a elegir a quienes ya están en el momento de elegirte a ti.

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