Los Cuernos que me pegaron…

No me había sentado a pensar que significaba para mi un hombre infiel, después de haber sido protagonista de muchos cuernos descubiertos y sospechas. Confieso que antes de mi primera relación de convivencia pensaba que yo era intolerante a los cuernos, la verdad no me salió ninguna roncha, ni dos cuernitos en la cabeza. No quise hacer el desquite, ni tener gabela “vieja expresion que usamos para llevar ventaja antes de que se ejecute la acción  es como decir ” pegarlos antes de que te lo peguen”. Les contaré mis aprendizajes después de haber conocido algunos machitos infieles, impotentes y por demás poquita cosa. Descubrí en mi proceso que un hombre infiel en la mayoría de los casos es pésimo amante, de hecho creo que compensa su infidelidad con esa corazonada de saber que es muy poco hombre para satisfacerte y prefiere sentirse premiado con un trasero nuevo. Recuerdo uno a quien le aguante media docena a conciencia y todo por la  la vieja expresión que dice que para tener familia a veces hay que ser flexibles. No era el mejor amante, para ser honesta de los del pasado el peor, el menos agraciado en virtudes, pero del que mas me había enamorado en los últimos años,  por puros cuentos de oídos y esa capacidad pendeja de calentarnos la oreja con mentiras que nos gusta escuchar. Si hoy lo tuviera al frente le diría que fue un pésimo amante, que sus movimientos y dotes no le llegaban a la mitad a sus contrincantes del pasado. Que por suerte su lengua para decir palabras bonitas era mas eficiente  que su pene para ejecutar cualquier mínimo orgasmo. Pero si sépalo usted una mujer puede convivir con un hombre por querer un hogar, por tener familia, por tener hijos, por tantas razones que no necesariamente deben llenarlas, pero en cambio sabemos muy bien comparar buenos partidos y malos amantes. Sabemos distinguir entre andar con un mediocre y conocer a un varón a la par de nuestras expectativas. Sabemos con exactitud quien no necesita dar cátedras de buena cama y quien debe alfabetizarse en noches de pasión. No somos tontas, somos tan astutas que sabemos usarlos para embarazarnos, para no estar solas, para pasar el rato, para agotar los periodos de desesperada soltería o peor aun podemos jugar al viejo estilo de tener a quien presentar en las fiestas familiares. Si es usted un macho y cree que ha sido infiel y que eso le otorga un ego inflado, permitame decirle que es usted el que debe revisarse, que si no tienes la capacidad de dejar satisfecha a las dos eres un pedazo de macho, te reduces con cada cuerno. Detrás de un hombre infiel se esconde mas inseguridad de la que imaginas, cada jugada es un espacio para recomprobar lo que el duda a diario, es para sentirse hombre porque a veces lo duda, porque es tanto lo que necesita que se lo repitan que cambia de rostro para crecerse. Si tu has estado con un infiel reincidente permiteme decirte que son mas vulnerables de lo que imaginas, que volverán al fango con frecuencia porque los cerdos no valoran las perlas, viven en una búsqueda constante de reafirmar lo que nunca podrán ser “buen amante” y eso significa dar disfrute, placer y seguridad a quien te acompaña, va de la mano con no necesitar otro cuerpo que te haga sentir lo que tu mismo no sabes ofrecer, y que poco hombre es aquel que después de cada encuentro te deja insatisfecha y necesita a otra que tal vez la dejara peor. Porque la satisfacción no nos sale de la vagina sino del cerebro, vivir con inseguridad y con un infiel es vivir a medias.

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