CRIANZA INSTINTIVA

C I

La crianza respetuosa en mi país y en muchos otros se ha convertido en una defensa de muchas madres jóvenes con el deseo imperante de brindar mejor crianza  a la obtenida. Serán del todo cierto aquellos  parámetros aplicar o tendremos que esperar que esa generación suba para ver los resultados, estaremos confundiendo el respetar sus límites con el ser permisivos, donde radica lo que distingue esta crianza, donde está la diferencia en educar o en dejar que ellos nos enseñen cómo educar. Crecí con una crianza a la que tal vez sólo le agregaría más amor, y le hubiese eliminado un poco de violencia y gritos, porque la mano dura aunque en mi caso la hubiese reducido, saco lo mejor de mí, me enseñó a no repetirlo ahora, creo que ver como mi madre alternaba psicología y correazo ayudó a que un mal día entendiera que las reglas había que respetarlas.

No he repetido esos patrones, me ahorros los golpes con mi hija, pero me preocupa mucho su crianza, estos nuevos modelos, no saber qué funciona mejor, si lo conocido o aventurarme a experimentar, mientras le doy amor en extremo y trato de corregir sin maltratar, de esa manera mi instinto de madre sabe decirme cuando voy bien, cuando voy mal y bastan sensaciones para detenerme analizar mi crianza.

Cuando escucho hablar de apego me parece valido, quienes hemos tenido paternidad o maternidad saludable sabemos que el apego nos ayuda a tener vínculos emocionales con nuestros hijos, una de las cosas que aplico, porque las pedí por muchos años, es el tema respeto, por el espacio de mi hija, por muchas cosas que nuestros hijos quieren que le respetemos y que a veces invadimos sin necesidad, cosas como sus gustos, habilidades, ritmos al comer, al jugar, al organizar.

Si me preguntaran cual crianza funciona mejor creo que diría que la que me dieron, quitando lo que no funcionó, y para mí siempre la mejor forma es la que tu instinto materno te diga. Ese instinto que te habla cuando le pegas injustamente y luego te sientes peor, es ese mismo que te indica cuando estas en balance o cuando se te ha ido la mano y estás criando desde la violencia.

Cuando fui madre pedí que se me respetara guiarme de mi instinto, escuche todas las opiniones, pero solo yo decidí como criar, ahora de madre soltera me siento orgullosa de guiar a mi hija con todo el respeto que quise se me criara, con todo el amor posible, sin maltratos, pero con límites claros, respetando, no temiendo. He encontrado en mi proceso de crianza un reencuentro conmigo, una confrontación de mi propia crianza, aprendí de lo que funcionó y de lo que No, intento que mi hija sea una mejor versión de su madre y que cuando tenga como referencia la crianza que le di, se sienta orgullosa. Mi crianza apenas lleva cuatro años, pero aspiro a que mi instinto no me falle y que el rol materno sea ejercido desde el amor y la conciencia, pero sobre todo desde la magia del instinto, hoy yo ejerzo crianza instintiva.

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