Luz Dary Jiménez Monsalve

Ella irradia la seguridad que la sociedad nos limita, ella exhibe el orgullo de los años que nos quitamos, recupera la crudeza del discurso que algunas no ejercemos por cobardía. Conocí a Luz Dary a través de su blog un espacio fascinante, con esas letras capaces de sacudirte, con ese discurso claro e irreverente, que nos han reprimido a las mujeres durante años. Es colombiana, escritora y actriz. Tiene una publicación exquisita que puedes comprar en su web Dios usa pantalones de jeans  http//:lumediana.blogspot.com 

¿Dios usa pantalones de jeans? ¿Alguna vez pensaste que podía usar faldas?

El titulo de mi  libro no hace referencia al género de Dios, sino a un acto de desobediencia social, donde una coja luce unos jeans sujetados y como Dios estaría encantado de usarlos también sólo para demostrarle su infinito amor y solidaridad, Por supuesto en este contexto ha usado también faldas.

¿Qué es lo mejor de escribir? 

Poder jugar con las frases y las composiciones gramaticales, poder tomar una idea y ser capaz de exhibirla en mil trajes con la belleza y la desfachatez que yo misma como mujer soy capaz de vestirme.

¿Eres irreverente por naturaleza o por circunstancias? 

Quizá por naturaleza, siempre me recuerdo así, desde muy niña.

¿Haces teatro, como llegas ahí? 

Por accidente, luego de escribir un monologo que titulé “llanto a mí misma” con el director llegamos a la conclusión que siendo auto biográfico, nadie mejor que yo para actuarlo.


¿Te gusta te llamen escritora? 

Me encanta


¿El tema de la edad lo manejas con tanto sarcasmo, nunca te dio temor pensar en vejez? 

No, la vejez la estoy viviendo y puedo decir que ha sido mil veces mejor que mi juventud.

¿Qué piensas del respeto hacia la diversidad?

Me parece fascinante la diversidad, si a todas las mujeres les gustaran solo los hombres la cosa estaría fea peleándonos más de lo que ya lo hacemos por los tipos, así que maravilloso que haya quienes prefieren a otras mujeres, maravilloso que cada cual elija como vestirse, independientemente del empaque en que llegaron a este mundo, la diversidad es una galería de arte exquisita donde cada uno de nosotros somos una pieza única y valiosa.

¿Defínete en una frase?

Combinación exacta de extremos místicos y mundanos.

¿Un libro que te haga decir una mala palabra cada vez que lo recuerdes?

Ninguno, a mi las malas palabras me las hacen decir los hombres, los libros son sagrados.

¿Qué te falta por hacer en la vida, que aún no te atrevas?

Nadar.

¿Hay cosas que muestras de ti en tus texto, que jamás dirías si no fuera por las letras?

Hay cosas que muestro de mí en mis textos que jamás digo fuera porque no me las han preguntado, si lo hicieran las diría.

 
¿Recuerdas la primera vez que escribiste un texto y te diste cuenta que a los demás le encantaba tu literatura?

Soy demasiado mayor para recordar ese momento exacto.


¿Lo de abuela te ha cambiado algo en la vida?

Completamente, si hubiera sabido que ser abuela era así de maravilloso, te juro que hubiera sido primero abuela y después madre.

¿Crees que las mujeres somos complicadas?

Mucho, admiro a los hombres que son capaces de soportar a la misma mujer por muchos años, una relación que consiga sobrevivir al síndrome premenstrual de una mujer 12 veces al año es un verdadero milagro.

¿Qué le falta a los hombres aprender de “las mujeres y el sexo”?

Que tenemos un mapa corporal inmenso con lugares paradisiacos donde deben estacionarse, ellos son más genitales y falo céntricos, van al grano, y nosotras necesitamos mucho calentamiento.

¿Qué quisieras decirles a los varones que nunca le has dicho?

Se los he dicho, que no somos máquinas de hacer orgasmos y que nuestra vagina no es automática y no genera líquidos sólo con mirarlos, porque no somos visuales, somos auditivas.

¿Si te dijera que le hables a las mujeres que me leen que le dirías? 

Que vivan de acuerdo a los mandatos de su cuerpo, que amen el cuerpo que les tocó en suerte, que no se conviertan en alguien que no son para satisfacer un hombre, que ellos de igual forma se satisfacen con poco.

¿Una palabra que sea liberadora cuando la dices?

Libre.

¿De volver a nacer que cambiarías? 

Nada, mi vida ha sido maravillosa, exquisita, diversa, con los ingredientes necesarios para ser la mujer que soy, puedo sonar narcisista pero cada vez que me miro en el espejo me fascino, y doy gracias por ser como soy y por el sentido de valoración que tengo por mí misma.

¿Crees que la felicidad existe?

Absolutamente, la felicidad la construye uno con su manera de ver el mundo.


¿Una película que haya cambiado algo en ti?

Todas las que veo me cambian, me redefinen y me afirman, en todas me veo y veo a la humanidad, adoro ver películas.

¿Por qué teatro, que te hace sentir estar en las tablas?

Estar en las tablas me produce un miedo terrible, el mismo temor que se debe sentir mientras planeas sobre un barranco sin fondo, el goce de sentir la altura y la dicha de saberse libre y poder volar y ese saber que si caigo no muero sino que aterrizo.

¿Un personaje que te deje contar lo que no cuentas nunca? ¿Descríbelo?

Yo misma, cuando yo soy el personaje lo cuento todo.

Cerremos esta entrevista con 4 líneas del texto más irreverente que hayas escrito.

He escrito tantos, te adjunto dos.

Yo fui afortunada, me alcanzó la urgencia hormonal sin el peso de las redes sociales y sus excesos informativos acerca de cómo debe ser el sexo; y sin el bombardeo de la deforestación vaginal,  lo que me permitió fluir con los mandatos de mi cuerpo al punto que el vello púbico era un artefacto decorativo más con el que uno jugaba dándole diferentes formas para impresionar al sujeto, en el peor de los casos sólo le imprimía más excitación al asunto porque el tipo tenía que abrirse paso por aquella jungla de pasiones para consumir la fruta madura de mi sexo.

Una de mis prácticas favoritas indudablemente lo ha sido la fellatio, mi energía masculina se veía expuesta en ese momento de sumisión del macho donde a pesar de estar de pie lucía tan impedido para defenderse, tan inofensivo que lo único malo que me podía pasar era ser ametrallada por un caudal  de semen el cual a diferencia de muchas de mis congéneres yo disfrutaba tragando como si con él me apoderara de la fuerza vital de mi amante.

 

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