Las de 40

Siempre subestime los 30. Creí que tal vez los cuarenta serian esa época añorada hasta que llegara, en cambio por mi aparente madurez, aspecto que me he cuestionado por años y que me da risa, he tenido amigas en ese rango, jefas, conocidas y porque no hasta empleadas, que pasa con esos cuarenta a los que no me niego, pero no tengo prisa en llegar, después de ver mucho del accionar de estas mujeres tengo tantas dudas.

Soy una de treinta y pico, con ciertas vivencias que me hacen congeniar con otras mujeres que han llegado a esa edad, esas que según he visto, en muchos años,  están peleando por competir con los 30, están en un pulso mano a mano con lo que con mucha rapidez han logrado las de 30, empoderarse de su sexualidad, de su seguridad, amarse a pesar de cómo están, sin que eso implique victimizarse, esas cuarentonas han seguido viviendo una doble vida, la que cuentan y la que tienen, en cambio ahí radica mucho de lo que les hace competir con las de treinta, mi generación no es perfecta, pero se cala pocas cosas con las que no esté de acuerdo, no cree en la diplomacia si eso le genera un malestar, en cambio busca orientación de estas mujeres que por mucho no han superado sus propios meollos y que se venden con un manual del que no han superado ni el índice, mujeres que no legaron a sus hijas mucho de lo que predican, que tienen malas relaciones con ellas y que predican lo contrario, esos cuarenta si están validados pero tienen mucho que resarcir, tienen poco que criticarnos.

 Las de 30 hemos armado mochila en base a muchos errores de nuestra generación, con legados que aprendimos y que nos joden mucho del camino, crecimos con una auto independencia que nos garantiza mucha soledad, un equilibrio que muchas aprendemos después del primer o segundo divorcio, porque nadie nos dijo que no era aguantar o dejar de hacerlo, que la flexibilidad eran tan comparada con aspectos como hacerse la pendeja, cuando era necesario, o con comer un poco de mierda tras nuestro objetivo, pero que pasa,  que las de cuarenta si saben dar consejos, pero muchas no saben aplicarlos a su propia vida.

Las de treinta no necesitamos estar fit para amar nuestro cuerpo, no necesitamos un marido para sentirnos completa, si vamos a decidir lo hacemos porque queremos no por el qué dirán, el qué dirán a mi generación le sabe a mierda.

 No predico nada en lo que no crea y no permito en mi vida nada que no me haga sentir cómoda, mi generación no cree en hacerse la victima, la palabra resolver o seguir serán lemas que nos hacen imparables. Las de cuarenta deben reconciliarse con su sexualidad, con sus historias, con sus cuerpos, con su doble moral, actualizar sus discursos y creer en que ya la edad no es un sinónimo de madurez. Las de cuarenta siguen apostando a ser las madres de las de 30, en cambio las de treinta suelen tener una madre a la que quieren amar a pesar de sus peros y superar en ejemplo con sus propias crías, en aspectos como memorias, referencias, legados, resiliencia, empatía, queremos que nuestras hijas sean ellas, sin conflicto con nuestro propio ego, criar nos reivindica, pero sobre todo nos humaniza.

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